Probablemente la primera bebida alcohólica de la humanidad que apareciera paralelamente con los primeros panes y en particular con el pan de cebada. Que fue unos de los primeros cereales cultivados. Bastó con que alguien en el tiempo de las cavernas haya dejado abandonado por un, tiempo un pan ácimo, es decir, sin levadura, o no leudado, a la intemperie, expuesto a la humedad del aire y a la flora bacteriana del entorno, para que se produjera una fermentación natural.
Cerveza en el neolítico
El origen de la cerveza (cerveza primitiva) se remonta al neolítico, con la aparición de la agricultura de cereales como el trigo y la cebada y paralelamente con la aparición de los primeros panes entre los años 10.000 y 8.000 a.C.
Si bien se trataría de una bebida fermentada primitiva hay restos arqueológicos de Göbekli Tepe en Turquía que data alrededor de 9.500 a.C., donde se han encontrado recipientes utilizados para fermentar bebidas de cereales. También en Jiahu, en China se han encontrado cerámicas que datan del 7.000 a.C. con residuos de la producción de bebidas fermentadas a base de arroz, miel y frutas. Si bien no se trata de cervezas como las conocemos hoy, si muestran el conocimiento que tenían de la fermentación de bebidas convirtiendo así a la cerveza como una de las primeras bebidas alcohólicas fermentadas de la humanidad junto al vino.
Se dice que se podría haber descubierto por casualidad, dejando olvidado un pan de cebada a la intemperie y expuesto a la humedad, produciendo así una fermentación natural.
Cerveza en las antiguas civilizaciones
No es hasta las civilizaciones antiguas donde se encuentran evidencias arqueológicas sobre el consumo y elaboración de la cerveza. Los restos conocidos de una de las civilizaciones más antiguas son los sumerios antes de la civilización mesopotámica alrededor de los años 4.000 a.C. De esta civilización se han descubierto pinturas y grabados sobre piedra que muestran algunos bebedores y su elaboración. En esta sociedad, la cerveza era parte integral de su dieta y se consideraba un regalo de los dioses. Se consumía tanto en la vida cotidiana como en rituales religiosos. Los trabajadores, incluidos obreros y agricultores, recibían raciones de cerveza como parte de su salario. Esa bebida la denominaban sikaru “lo que desea la boca” y adoraban a Ninkasi, “la protectora de la cerveza” o “la diosa de la cerveza”.
Sin embargo, los antiguos egipcios sostenían que ellos fueron los inventores de la cerveza, y según creencias religiosas el dios Osiris preparó su primera cerveza. La antigua Egipto producía cerveza desde el 3.000 a.C. La cerveza llamada zithum era parte fundamental de las dietas egipcias de todas las clases sociales. La receta típica era base de panes de cebada que se humedecen para estimular la acción de las levaduras en la fermentación y la endulzaban con dátiles o mieles. A menudo como el precio de la cebada era muy caro, lo elaboraban con trigo de espelta.
Cerveza en las antiguas Civilizaciones europeas
La antigua civilización griega, adquirió la receta egipcia atribuyéndoles originaria de ese imperio y heredando sus métodos y recetas. La denominaban igual que los egipcios, zithum o cerevisia y la consideraban como un vino de cebada. Si bien era una de las bebidas fermentadas más populares de la antigua Grecia junto al vino, era considerada más una bebida de tribus bárbaras.
El imperio romano absorbió la antigua Grecia y su afición por el vino considerando esta, una bebida mucho más civilizada y considerando a la cerveza (cerevisia) una bebida más propia de los pueblos bárbaros. Sin embargo, heredaron y asimilaron a su cultura el conocimiento de la cerveza, así como el empleo de toneles de madera para fermentarla, guardarla y transportarla. En las recetas de cocina, y en os banquetes se bebía mucho vino y poca cerveza. El imperio romano de Occidente se mantuvo hasta el año 476, y los “bárbaros” se apoderaron de gran parte de Europa e impusieron el consumo de cerveza en el norte de Europa. En el siglo IX la cerveza alcanzó una gran importancia, a la par de nuevas órdenes religiosas, como la de los Mínimos y los Franciscanos, donde comenzaron a elaborar cerveza en sus monasterios.
Cerveza en la Edad Media
La producción cervecera se concentró en los monasterios durante buena parte de la Edad Media en la Europa norte y central, pues estaban bajo su control los campos de cultivo de cebada, ingredientes aromáticos y el procedimiento de su elaboración. Los monjes perfeccionarían sus técnicas de elaboración y sus métodos, lo que llevó a una mejora en la calidad de la cerveza. Los monasterios también comenzaron a usar lúpulo en la elaboración, lo que no solo mejoró, sino que también aumentó su capacidad de conservación. Este importante descubrimiento fue descubierto en el siglo IX y se atribuye a menudo a los monjes benedictinos. En la edad media, la cerveza era una de las principales bebidas consumidas en Europa. Incluso llegando a ser preferida al agua, que a menudo estaba contaminada (la fermentación eliminaba muchas bacterias dañinas). La cerveza era considerada una fuente importante de nutrición, especialmente para las clases trabajadoras, donde contenía carbohidratos, vitaminas y minerales que complementaban una dieta a menudo escasa de nutrientes.
Al final de la edad media cuando se desmoronan los sistemas e instituciones feudales donde se rompe el monopolio de producción de cerveza por parte de monasterios. Y la entrada de la producción de los laicos.

Cerveza en la edad moderna
Durante la edad moderna, la cerveza experimentó cambios significativos que sentaron las bases para la producción moderna. Este período fue crucial para la transformación de la cerveza, tanto en términos de técnicas de elaboración como de su papel en la sociedad. Si bien el lúpulo comenzó a usarse en la Edad media, no es hasta la Edad Moderna cuando su utilización se estandarizó en toda Europa. Esto mejoró la conservación de la cerveza y permitió una mayor exportación en largas distancias. Durante este periodo en Europa central, comenzó a desarrollarse un nuevo tipo de cerveza, la lager. Que, a diferencia de las cervezas tipo ale, que fermentan a temperaturas más altas, las lagers fermentan a temperaturas bajas, produciendo así, una cerveza más suave y menos afrutadas. La fermentación en frío se llevó a cabo en cuevas y cavernas. Con el avance de las técnicas de elaboración, la cerveza comenzó a comercializarse a mayor escala, no solo a nivel local, sino también a nivel internacional. Ciudades como Hamburgo y Londres se convirtieron en importantes centros cerveceros, exportando grandes cantidades de cerveza a otras partes de Europa. La cerveza se convirtió en una mercancía importante en el comercio internacional, especialmente en el norte de Europa.

Cerveza contemporánea
En el año 1842 en la ciudad Checa de Pilsen, apareció una nueva cerveza lager denominada pilsen o pilsener. Está cerveza es característica por su color dorado, su sabor refrescante y su amargor equilibrado que proviene del lúpulo Saaz. Este estilo de cerveza es uno de los más populares en la actualidad y es un referente en la industria cervecera siendo el producto estrella de muchas factorías.
Entre los siglos XVIII y XIX, la revolución industrial marcó un punto de inflexión en la producción de la cerveza. Las innovaciones tecnológicas trajeron consigo la posibilidad de producir en masa, lo que permitió a las cervecerías a aumentar su capacidad y producción reduciendo costes. Esto hizo que la cerveza fuera más accesible para un público más amplio.
Cerveza en la actualidad
En la actualidad, el sector cervecero a apostado otra vez por la calidad. Cervezas artesanales y de pequeños lotes con ediciones limitadas, permitiendo crear exclusividad y dar al consumidor nuevos estilos y sabores, algunas con ingredientes no convencionales como frutas exóticas, especias, café, chocolate y un sinfín de opciones. Cada vez más cervezas están adoptando prácticas más sostenibles, utilizando ingredientes orgánicos y locales, minimizando el uso del agua y energía. Siendo cervezas de proximidad y con enfoque local.
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