La cerveza de espelta es una joya poco común del mundo cervecero que combina ingredientes ancestrales con métodos modernos de elaboración. La espelta, un cereal milenario y menos procesado que el trigo común, ofrece un perfil de sabor único y nutritivo que cada vez más cerveceros artesanos están redescubriendo.
¿Qué es la espelta?
La espelta (Triticum spelta) es un cereal antiguo emparentado con el trigo, pero con una estructura genética más simple, lo que lo hace más digerible y con un sabor más profundo. Fue ampliamente utilizado en Europa durante siglos, especialmente en Alemania, antes de ser desplazado por variedades más modernas.
¿Qué aporta la espelta a la cerveza?
Cuando se usa espelta en la elaboración cervecera, esta puede reemplazar parcial o totalmente a la malta de trigo o cebada. Sus principales aportes son:
- Sabor: notas a nuez, pan integral, ligero dulzor y un toque terroso
- Textura: cuerpo medio y una sensación suave en boca
- Aroma: cereal fresco, leve especiado
- Nutrientes: contiene más proteínas, fibra y minerales que el trigo refinado
La espelta no aporta gluten en menor medida que el trigo, por lo que no es apta para celíacos, pero sí es más natural y menos modificada genéticamente.
Estilos de cerveza que pueden llevar espelta
- Saisons y Farmhouse Ales: tradicionalmente elaboradas con distintos cereales
- Wheat Beers (cervezas de trigo) con variaciones modernas
- Cerveza ecológica o biológica
- Cervezas experimentales o rústicas
- Cervezas ácidas o sour con perfil terroso y afrutado
Maridaje con cerveza de espelta
- Platos vegetarianos o ecológicos
- Quesos de cabra, feta o suaves
- Ensaladas con cereales, frutos secos o legumbres
- Carnes blancas al horno
- Postres con avena, miel o frutos secos
¿Por qué probarla?
Porque la cerveza de espelta ofrece un retorno a lo natural, con un sabor auténtico, diferente y profundo. Es una excelente opción para los que buscan cervezas artesanales con identidad, y también para quienes valoran ingredientes tradicionales o ecológicos.
Consejo: Disfrútala entre 6 y 9 °C, en copa tipo tulipa o vaso de trigo. Fíjate en su turbidez, su espuma firme y su aroma a pan recién hecho.
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